domingo, 9 de agosto de 2009

El Ciprés de Silos

Uno de los árboles más singulares de España es el CIPRES DE SILOS, situado en uno de los ángulos del jardín del claustro románico de Santo Domingo de Silos. El claustro del monasterio de Santo Domingo de Silos está considerado como una de las cimas del románico español y su construcción discurre a lo largo de los siglos XI y XII.

El ciprés no tiene 1000 años como el monasterio, concretamente se plató hace unos 125 años, junto con otros tres ejemplares análogos que ocuparon los otros tres ángulos del claustro. Solo ha sobrevivido hasta nuestros días nuestro protagonista; el resto murieron al poco tiempo de plantarlos.


¿Por qué? Aquí tenemos la PRIMERA LECCION: Ha resistido el ejemplar que tiene una mejor exposición al sol, ya que no tenemos que olvidar que el ciprés es un ARBOL MEDITERRANEO, originario de Chipre, Grecia, Croacia,…

Durante décadas el ciprés ha formado parte de la decoración del claustro, de forma que se ha asociado a él como si se tratase de un capitel más de una de las columnas. Ha evocado a poetas y su silueta contribuye a la armonía, tranquilidad y trascendencia que proporciona el lugar.

SEGUNDA LECCION: Los árboles majestuosos, que sobrevuelan generaciones, modas y períodos históricos nos muestran la reducida dimensión del hombre ante la naturaleza y nos trasportan a una escala trascendente, eterna.

Pero hace unos 20 años los monjes y los visitantes comenzaron a mirar al amigo ciprés con desazón. De manera evidente el árbol presentaba zonas secas, amorronadas, hacía tiempo que no se observaban brotes verdes y sin ser un experto, se podía concluir que estaba enfermo. Se movilizaron expertos botánicos, se realizaron tratamientos diversos, pero…, el problema no solo no se solucionaba, sino que la enfermedad avanzaba indefectiblemente.

Con pena, el claustro se siguió visitando. No era cuestión de cerrarlo al público, y AQUÍ ESTUVO LA SALVACION. Un visitante, un Ingeniero Agrónomo valenciano, D. Juan Tuset, del Departamento de Producción Vegetal del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias, dio con la tecla: EL ARBOL DE LOS POETAS SE MORIA POR EXCESO DE CUIDADOS. En concreto POR EXCESO DE RIEGO. Se había plantado césped a su alrededor y el agua de la zona, altamente caliza, estaba provocando una gran acumulación de carbonato cálcico en sus raíces más finas, las que absorben, impidiendo a la planta la captación de oxígeno; por lo que EL ARBOL LITERALMENTE SE ESTABA ASFIXIANDO.

A partir de allí, debilitado, el árbol empezaba a sufrir la acción de hongos y otros parásitos. AQUÍ TENEMOS VARIAS LECCIONES: 1) TENEMOS QUE SER RESPETUOSOS CON LA OPINION DE LOS DEMAS. TODOS PODEMOS APORTAR EN EL BIEN COMUN. 2) El exceso de riego es FUNDAMENTAL PARA EL CESPED, pero LETAL PARA EL CIPRES. 3) En la España Seca (toda menos la Cornisa Cantábrica), el agua tiene EXCESO DE CAL que acaba asfixiando a las plantas, y esto, vale para todas las plantas. El tema es especialmente grave en el Valle del Ebro, donde las raíces de las plantas, que son filtros, acaban como las filtros de las lavadoras. 4) Ahora que estamos a vueltas con la PHITOPTORA, el problema primero es el exceso de agua, el hongo viene después. 5) Habría que nombrar a D. Juan Tuset como BENEFACTOR DE LA ORDEN BENEDICTINA.

Actualmente el césped se ha retirado y se ha dispuesto un drenaje con gravas. Se han plantado setos de boj que requieren muy poco riego. De hecho, solo se riegan con el aporte natural de agua de lluvia, la cual a su vez es recogida para realizar riegos en verano, ya que ésta no aporta cal.
Como explican los monjes en su boletín Glosas Silentes: “el ciprés goza de muy buena salud y está todavía en período de crecimiento, de suerte que aún podrá alcanzar unos siete metros más de altura”.

Autor: Eduardo Escabosa
Fuente: Garden Center Ejea

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