lunes, 28 de febrero de 2011

Jardines de azotea


La distribución inteligente de nuestro jardín es el objetivo en cualquier nuevo proyecto, incluso en espacios que ya se encuentran conformados, donde salvo que el tipo de especie no lo permita se suelen reubicar aquellas que más lo requieren, esto sucede en cualquier espacio sin importar sus dimensiones, pero que es lo que podemos hacer cuando si quiera tenemos un jardín, y disponemos únicamente de una terraza.
Para comenzar podremos jugar con el efecto optimo, esto significa que ante la ausencia de suelo debemos simular el mismo sin generar variables de carácter estructural, ya que cómo todos sabemos podremos disponer tierra y comenzar a cultivar aunque las humedades y algunos sistemas radiculares agresivos pueden atentar contra la construcción.
Lo idea es seleccionar macetas bajas y especies ornamentales, esto claro en la confección más sencilla del espacio, en lugar de disponer de césped desarrollaremos una serie de caminos que nos permitan atender a nuestra plantas mediante tarimas flotantes de madera tratada, estas son increíblemente útiles y de gran belleza.
Para lograr el matiz, en lugar de implementar césped podremos disponer piedras calizas de formas agradables conformando un símil de un mini jardín japonés.
En el caso del césped existen bandejas desmontables las cuales varían en sus dimensiones, estas son utilizadas generalmente en los campos de futbol polifuncionales, donde luego de cada encuentro o ante eventos concretos se retira todo el césped del campo que es reensamblado mediante sus paneles.
A pesar de imaginar que la arena puede ser más sencilla, también requiere de paneles desmontables debido a la acumulación de humedad y el daño que esta puede generar, recordemos que estamos construyendo un jardín sobre el techo de nuestra casa.
Adecuados drenajes por elevación y senderos  circulares en madera encuentran combinaciones entren el gris de nuestras pequeñas y decorativas piedras con las tonalidades de nuestras especies vegetales.

Cuidando el sistema foliar de nuestras especies.


Cuando nos referimos a la importancia en la limpieza y el cuidado del sistema foliar de nuestras plantas,  las personas tienden a pensar que únicamente se trata de un acto estético el cual resguarda la belleza de nuestras especies.
Pero la verdad es que al limpiar el sistema foliar de nuestras plantas nos encontramos resguardando su integridad, debido a que morfológicamente sobre la piel de las mismas se alojan dos importantes células, las mismas se denominan oclusivas y son las causantes de la apertura y cierre superficial que propicia la fotosíntesis.
Debajo de estas se encuentran los estomas, estructuras foliares de vital importancia responsables de la captación y transformación de luz solar.
Sin este increíble sistema biológico nuestra planta sencillamente moriría, aunque también aplican controles térmicos y absorben sustancias, es por ello que la limpieza adecuada es fundamental.
De esta manera es que no se recomienda la aplicación de sustancias viscosas sobre el sistema foliar, o la aplicación de tóxicos de alto poder, los cuales encontramos en una gran gama de productos destinados a la limpieza y erradicación de plagas.
Para limpiar nuestro sistema foliar únicamente requeriremos de agua potable y una franela, de forma muy delicada primero retiraremos el polvo para luego pulverizar agua muy sutilmente.
Recuerde que son órganos de un alto poder sensitivo y nuestra planta debe sentirse completamente agasajada por la actividad.
A su vez evite el contacto directo del sol luego de aplicar el agua, controle su evolución y notara cómo sus hojas reverdecen y cambian sus tonos algo opacos por reflejos llenos de vida.
El cuidado debe efectuarse a conciencia dependiendo la cantidad de polvo que reciben nuestras especies, tomando en cuenta que sus hojas son similares a los pulmones en los mamíferos, órganos vitales de una importancia trascendental.

El microclima de nuestro jardín


Muchas veces escuchamos hablar a los jardineros de la importancia en desarrollo de microclimas interiores pero lo cierto es que para el usuario inexperto esto puede sonar un tanto complejo.
El microclima es en si mismo un sector de nuestra casa o jardín el cual genera dentro del mismo condiciones diferenciales con las presentadas en el exterior, de esta manera se logran cuidados y preservaciones especificas inherentes al desarrollo de cada especie en particular.
Quienes deciden desarrollar microclimas pueden hacerlo de forma rudimentaria o compleja, todo dependiendo de los resultados que se buscan y las características que se ostenta, y por supuesto de la inversión que se deciden realizar.
En el caso de muchas plantas propensas a sufrir deteriores por el incesante viento que reina en algunas épocas del año, se decide bien por distribuir de forma inteligente nuestros cultivos creando un alo protector con especies más robustas y resistentes en el perímetro, si bien esto únicamente podría ser considerado un muro natural, el viento genera un descenso de la temperatura por lo que en si mismo estaremos constituyendo un microclima mediante una barrera natural.
El uso de invernáculos y cúpulas protectoras afectan la liberación del calor recibido por el sol, protegen del viento, las heladas y las nevadas, modifican la temperatura y humedad de las plantas en su interior, este es tal vez el ejemplo más claro de microclima artificial.
Ya llegando a una escala aun más compleja existen accesorios en el mercado destinados a controlar el clima interior de los espacios artificiales, humedad, temperatura y hasta presión atmosférica, y son los causantes de producción sorprendentes de especies imposibles de concebir a cielo abierto por las condicionantes que requieren en su desarrollo.
Por lo tanto la confección de un microclima puede ser compleja o simple, natural o artificial pero siempre en post de lograr un cuidado más adecuado de nuestras especies.