martes, 1 de enero de 2013

Adaptando los suelos de nuestro jardín



Cuando nos embarcamos en un proyecto de cultivo, las características del suelo y posición geográfica de nuestro jardín así cómo elementos que podrían obstruir la luminosidad o resguardar nuestras especies son especialmente condicionantes de las especies que pretendemos implementar.

Si bien las variables son extensas y el desarrollo de un jardín inteligente en su conformación es una tarea compleja la cual desarrollan especialistas en la temática, el suelo es por si mismo y por definición propia una relevante factor. 



Es por ello que en este caso dedicaremos una especial sección a la corrección de suelos, con esto queremos decir, que tomaremos un suelo de características condicionantes para las especies en el implementadas y particularmente complejo de obtener provecho para transformarlo en una verdadera panacea vegetal.



En primer lugar deberemos observar la forma en la cual corre el agua, sectores donde la misma genera negaciones y por supuesto la permeabilidad del suelo, mediante simples excavaciones superficiales podremos obtener una idea clara acerca de las características del suelo frente al cual nos encontramos.

La incidencia de la luz solar también es un factor relevante, ya que si posteriormente deseamos cultivar especies que requieren una gran luminosidad nos encontraremos con más de un problema, así también los obstáculos morfológicos que rodean el jardín cómo muros, árboles y arbustos linderos pueden ser aprovechados para proteger especies sensibles a fuertes vientos.
Para corregir el suelo, dependiendo de su altura deberemos retirar entre 1 metro y 1.5 y medio en los sectores destinados al cultivo, permitiéndonos tomar una franja de entre 35 y 40 cm más en su perímetro. Esto se debe a que si nos encontramos con suelos excesivamente húmedos el agua que se filtra desde el terreno no afecte el sistema radicular de nuestras especies. 



Con respecto al relleno de este hueco que formamos al retirar la tierra existen varias técnicas una de ellas consiste en introducir en el fondo del mismo listones de madera separados cada 10 o 15 cm, se utiliza la madera por ser degradadle y convertirse en parte integral de nuestro suelo, posteriormente podremos permitirnos una malla sombra y aplicaremos una capa de 30 cm de arena, en viveros y tiendas especializadas le pueden ofrecer la malla de suelo, mediante la misma y los canales formados por los listones de madera en el fondo conseguirá un maravilloso sistema de drenaje que permitirá desarrollar a sus especies adecuadamente, cuando el mismo seda ante el pasar del tiempo el sistema radicular de nuestras plantas será lo suficientemente fuerte para adaptarse a las características del terreno.



Encima de la arena debemos aplicar 1 parte de nutrientes por cada 2 partes de tierra negra, la idea es generar un compuesto rico en nutrientes, aireado y de una permeabilidad.Con la tierra excedente al generar el hueco la cual no utilizamos ni indicamos su destino se pueden generar montículos que recubran de forma lindera los terrarios reduciendo el impacto del viento y actuando cómo barrera natural ante las lluvias.

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